Evita la cola en el Coliseo

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El Coliseo es el monumento más impresionante de Roma y por lo tanto el más visitado, lo que provoca grandes colas en la entrada, especialmente en los meses de verano y los fines de semana.

Y aunque no hay una formula mágica para evitar la cola sí que hay varias opciones para aligerar la espera, ya que  la fila más larga es la de la derecha, que lleva a las taquillas para comprar la entrada; pero puedes llegar hasta la puerta del Coliseo por la izquierda, con la entrada ya comprada.

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Cola en la entrada del Coliseo

La entrada cuesta 12 €, dura dos días desde el primer uso, y además de al Coliseo permite la entrada al Foro Romano y a la colina del Palatino. Así que para los previsores y con un gasto extra de 2 € por entrada, la mejor opción pasar por comprarla online e imprimirla en casa.

Pero para los que nos gusta coleccionar entradas reales y no folios impresos, hay otra opción. Como la entrada vale para visitar los tres sitios puedes organizar tu visita pasando primero por el Palatino y comprando la entrada en la taquilla de la Via di San Gregorio, donde la fila debería ser bastante inferior a la del Coliseo.

Ahora bien, con cualquiera de las dos opciones anteriores recuerda ponerte en la cola de la izquierda, si es que hay una, o acercarte hasta la puerta; porque la gran hilera de la derecha será para los que no tienen entrada y que aún así podrán usar una tercera opción, que consiste en contratar un guía de los que se acercan ofreciendo sus servicios.

Con cualquiera de las tres opciones debes planear tu visita con tiempo, y aunque el Coliseo abre siempre a las 8:30, la última visita es una hora antes del cierre, que en verano es a las 19:00 pero que en invierno se adelanta hasta las 16:30. Cabe destacar además que el primer domingo de cada mes la entrada es gratuita, pero no quiero ni imaginarme el tamaño de la filas.

Mercado nocturno de Donghuamen

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Hablando de gastronomía es normal pensar en las especialidades y delicias de cada país; pero en Beijing el mercado nocturno de Donghuamen nos aporta algo diferente.

Situado en la salida norte de la concurrida calle comercial Wangfujing, descubrimos una hilera de puestos de comida sirviendo una gran variedad de comida china, como los fideos o los rollitos de primavera.

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A punto de comer serpiente a la plancha

Aunque lo que ha hecho verdaderamente famoso a este mercado, y es motivo de atracción turística, son los bocados más inusuales. Podemos encontrar casi cualquier bicho ensartado en un palo, algunos de ellos todavía vivos antes de ser pasados por aceite; arañas, escorpiones, ciempiés, gusanos de seda, lagartijas, estrellas y caballitos de mar, entre otras “delicattesen”.

Yo me atreví con la serpiente, que no sabe a pollo y tiene una textura parecida a la del calamar o la sepia. Al estar cocinada a la plancha lo que más notas al masticarla es el sabor de las especias; mientras que la carne, un tanto chiclosa, cuesta separarla del palo.

Si decides arriesgarte con la experiencia, el mercado cierra a la 10 de la noche, momento en el que apagan los farolillos que alumbran los puestos y empiezan a desmontar los tenderetes.

Volcanes de barro

Volcanes de barro, Gobustán, Azerbaiyán

Cuando escuchas volcán piensas en calor y lava, pero los que nos ocupan expulsan barro y está frío. Se han descubierto más de 800 en todo el mundo, normalmente cerca de yacimientos petrolíferos, y en Azerbaiyán puedes encontrar casi 400.

Volcanes de barro, Gobustán, Azerbaiyán

Corriendo entre los volcanes de barro

Aprovechando la excursión a los petroglifos de Gobustán, visitamos los volcanes que se encuentran a unos 15 kilómetros al sur del parque. Pese a que lo ideal hubiese sido llegar hasta la ciudad de Gobustán y alquilar un taxi local; nosotros decidimos arriesgarnos con un taxista de Bakú, que finalmente no tenía ni idea de cómo llegar hasta los volcanes.

Así que casi tuvimos que obligarlo a preguntar a gente de la zona y tras cruzar un par de veces las vías del tren y seguir un camino de cabras, llegamos a nuestro destino; una formación de aspecto marciano, con unos 30 volcanes de entre uno y dos metros, y uno enorme de casi cinco metros.

Volcanes de barro, Gobustán, Azerbaiyán

Explorando el volcán más grande de la zona

Por supuesto, lo remoto tiene sus ventajas y pudimos disfrutar con total tranquilidad, ya que éramos las únicas personas en unos cuantos kilómetros a la redonda. Subimos y bajamos de los volcanes, observar los burbujeantes cráteres y tocamos el barro.

Fue una experiencia muy divertida, diferente y única. E incluso el taxista que al principio no quería llevarnos, al final fue el que más disfrutó de un paisaje inigualable junto al Mar Caspio. Así que para los atrevidos, aquí están las coordenadas en Google Maps.

Schnitzelwirt

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El Wiener Schnitzel es el plato nacional austriaco y una de las recetas más conocidas de la gastronomía vienesa. Consiste en un filete de ternera empanado, frito en mantequilla y servido con una rodaja de limón.

En el Trío Viajero nos gusta comer, pero es que además nos gusta lo auténtico e incluso a veces cutre. El restaurante Schnitzelwirt es el ejemplo perfecto y no creo que haya nada más castizo en toda Viena; ciudad pulcra e impoluta.

Situado en Neubaugasse 52, a escasos metros de la parada de metro del mismo nombre y a unos 20 minutos a pie del Ayuntamiento de Viena, es la parada perfecta para un almuerzo contundente.

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Plato combinado de schnitzel vienés, parisino y mexicano

Frecuentado por locales de buen comer, hasta las porciones de niño son enormes y cuesta mucho no dejar nada en el plato. La carta incluye desde el clásico vienes al parisino, que no lleva pan rallado; y los acompañan con ensalada, patatas o el más contundente que he probado, espagueti a la boloñesa.

En pleno centro de Viena, el precio es más que asequible y la experiencia única, ya que probablemente acabarás compartiendo mesa con algún austriaco.

Adega Paço do Conde

Cena Erasmus, Paço do Conde, Coímbra, Portugal

La Adega Paço do Conde es un lugar especial; ya que fue parte importante de nuestro Erasmus en Portugal (el de Rubén y el mío) y visita obligada en cada viaje; por lo que también Alex ha cenado allí.

Situado en la Baixa, un entramado de calles estrechas en pleno centro de Coímbra, encontramos esta bodega especializada en carne y pescado a la plancha, amén de otras recetas de la gastronomía portuguesa como la alheira, un tipo de salchicha.

Chanfanas, Paço do Conde, Coímbra, Portugal

Cazuela de chanfanas

Nuestro plato favorito es sin embargo las chanfanas; un plato de carne de cabra vieja macerada en vino durante varias horas y cocida al fuego dentro de una cazuela de barro. Aunque de primeras “cabra vieja” pueda sonar mal, después de todo el proceso de elaboración la carne queda tierna; y si lo pides, no te cansarás de untar el pan y las patatas en la exquisita salsa.

Así que no te dejas asustar por la apariencia del local, tan castizo como sucio, y prepárate para disfrutar de una auténtica experiencia culinaria, antes de continuar la noche escuchando un tradicional fado en algún bar.

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