Vasamuseet

El Vasa fue un navío de guerra sueco del siglo XVII, construido por orden del rey Gustavo Adolfo II de Suecia. Es el único en el mundo de ese siglo que se ha recuperado casi en su totalidad. Para conservarlo han construido un museo específicamente para él, el Vasamuseet, que se encuentra en la la isla de Djurgården, en Estocolmo. Se inauguró en 1990 y es el museo más visitado de toda Escandinavia.

Suecia_Estocolmo_Vasamuseet_decoracionLa historia del Vasa es corta, muy corta. Para construir el navío de guerra más poderoso jamás visto hasta esa fecha se dedicaron 3 años, y trabajaron unas 400 personas. El día 10 de Agosto de 1628 el buque realizó su viaje inaugural desde el puerto de Estocolmo y se hundió prácticamente al tocar el agua.

Un par de ráfagas de viento y un peso desproporcionado hicieron que el barco escorase, el agua entró en las cubiertas de los cañones y se fue a pique. Al menos 30 tripulantes de los 200 que iban en el barco murieron ahogados.

Suecia_Estocolmo_Vasamuseet_cañonPermanecería hundido más de 300 años, pero en buen estado ya que el agua del mar Báltico es salobre, poco salada, y no proliferan tanto los moluscos que se comen la madera. Fue reflotado en los años 50, con procedimientos muy interesantes de esa época (incluidas escafandras primitivas), y tratado con productos para su conservación y exposición.

Se han recuperado más de 14.000 objetos del barco, incluidas 700 esculturas de madera, que se ubicaron en su posición original. En aquella época los navíos no eran solo barcos, eran palacios flotantes, y se nota al visitar los restos del barco y sus reliquias. También hay salas en las que recrean zonas del propio barco, como una parte de la cubierta de cañones; así como películas, exposiciones de batallas y material interactivo.

Se puede visitar prácticamente todos los días del año con un horario muy amplio. La entrada para adultos cuesta 130 SEK (=14€), para estudiantes 100 SEK y para niños y adolescentes es gratis. El museo ofrece audioguías en 16 idiomas, incluido español.

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Saltibarsciai

Esta crema es un plato tradicional en varios países del este de Europa, sobre todo en Lituania, pero también en Polonia (donde se llama Chłodnik) , Bielorrusia, Ucrania y Rusia (donde se llama Jolodnik). También es conocida como Borsch frío. Se toma habitualmente en primavera y verano, ya que, al ser fría, apetece más que otras sopas calientes (y contundentes, como son casi todas en esa zona). Es algo así como el “Gazpacho del Báltico”, más por concepto que por ingredientes.

Su base es la remolacha, razón por la que el plato adquiere un color rosa muy llamativo y característico. Para conseguir la textura cremosa se utiliza kefir (producto lácteo fermentado) y se corona con crema agria. Además se añaden ingredientes como pepinos, eneldo (habitual en las recetas de estos países), cebolleta o perejil. Para finalizar se suele acompañar de huevo cocido y patatas asadas.

El resultado es un plato de cuchara fresco, muy completo y recomendable.
¿Qué otros platos conocéis que tengan color rosa?

Rūkytos Žuvys

Durante nuestras vacaciones de verano en distintas ciudades y pueblos de los países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia), nos encontramos con esta tradición: Comer pescado ahumado en la playa. Gracias a Aiste, la dueña de la casa donde nos alojamos en Palanga, disfrutamos de un día playero al estilo lituano. Žuvys es una palabra lituana que significa pescados (žuvìs es el singular). Y al pescado ahumado lo conocen como rūkytos žuvys. Se consigue a lo largo de toda la costa lituana, tanto en pescaderías como en puestos callejeros especializados en estos pescados, ahumados de forma artesanal según tradiciones ancestrales.

Lituania_Palanga_zuvisLos habituales son arenque, carpa, caballa, besugo o anguila. A nosotros el que más nos gustó fue la caballa, tanto por el gusto de su carne como por su textura, además al no tener muchas espinas es muy sencillo de comer. Por otra parte, el salmón del Báltico, que también puede estar ahumado, no está recomendado por las autoridades europeas, debido a su alta concentración de toxinas.

Lituania_Palanga_Baltico_trio_viajeroSegún manda la tradición los žuvys son servidos enteros y envueltos en papeles de periódico, por lo que mientras Pablo y Alex dormían me puse manos a la obra con su preparación y limpieza, bastante sencilla. Después nos fuimos a la playa a pasar el día. La playa de Palanga es muy buena, extensa y de arena blanca fina, con agua turbia, salobre y, sorprendentemente, no demasiado fría.

Y allí, a la hora de comer, dispusimos nuestros periódicos en la arena, para disfrutar de esta tradición lituana. En el Trío Viajero nos gusta vivir y sentir como locales.

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Vintsi Hostel

Casa de madera, Vintsi Hostel, Pärnu, Estonia

Cuando viajamos no sólo nos interesan nuestras historias sino también las de la gente que nos encontramos por el camino. Ésta es la de Randel, un estonio oriundo de Tallin, que en el verano de 2012 compró la antigua casa de un mercader, en la ciudad costera de Pärnu, para convertirla en un hostel.

Con sus propias manos y la ayuda de sus amigos ha ido limpiando el antiguo granero, lijando la madera y conservando su mayor orgullo, el cabrestante que le da nombre al alojamiento. Además de un dormitorio común con camas individuales dispone de habitaciones privadas para tres, cuatro y seis personas.

Habitación Vintsi Hostel, Pärnu, Estonia

Recién llegados al Vintsi Hostel

La casa está situada en un barrio tradicional con casas de madera, a unos 10 minutos caminando del centro de la ciudad y a 20 de la playa. Y en sus instalaciones puedes encontrar cocina, lavadora y varias barbacoas, además de múltiples baños y duchas.

Pese a que no ofrecía desayuno, todas las mañanas teníamos pasteles y bollos en la puerta de su oficina. Y la falta de WiFi la suplía buscando en su ordenador e imprimiendo cualquier información que le pedíamos.

Así que la amabilidad y el buen trato hacen del Vintsi Hostel un sitio completamente recomendable para desconectar y relajarse en la costa de Estonia.

Chuck Norris

shot_chuck_norris_waiterComo es costumbre, en cada lugar que visitamos nos gusta probar las bebidas típicas, y me refiero no sólo a las producidas a base de diferentes ingredientes naturales, sino también a las que son hechas a partir de una mezcla de diferentes licores, ya sea locales o internacionales.
Este es el caso del “Chuck Norris”.

Durante una noche de fiesta por Vilna, la capital de Lituania, nuestra amiga Eglė nos lo sugirió como un trago muy popular entre los locales. Tras escuchar el nombre, te esperas una bebida detonante, que te va a tirar y pegar muy fuerte.
No obstante, dejamos que nuestra curiosidad nos guiara y la pedimos.

El resultado: Un vaso tumbler con Red Bull a la mitad, y dos vasos de chupito con el tamaño exacto para ser colocados en el borde de tal manera que ninguno caiga dentro del vaso principal. El primer chupito contenía Jägermeister y el segundo, tequila.

shot_chuck_norrisLa manera de beberlo es sencilla y tiene que ser rápida, para poder disfrutar de la mezcla de sabores. Primero agarras el chupito de tequila y lo bebes, provocando así que el chupito de Jägermeister caiga al vaso grande, lo que se conoce como Jägerbomb, el cual debes tomarlo por completo inmediatamente después del tequila.

Aunque no es un trago muy exótico, sin duda alguna es una combinación que no habíamos escuchado.
Lo mejor es que no es tan fuerte como suena y la mezcla de sabores deja a tu paladar con ganas de pedir otro.

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