Kryziu Kalnas

Ubicada en Lituania, la Colina de las Cruces (Kryziu Kalnas en lituano) es un emplazamiento único en el mundo y muy sorprendente. Está cerca de la carretera que va hasta Riga (Letonia), a unos 10 kilómetros al norte de Siauliai, la cuarta ciudad más grande de Lituania, pero muy poco turística.

Lituania_Kryziu_Kalnas_Cristo

La colina alberga más o menos medio millón de cruces, no siendo posible realizar una medición ajustada porque aparecen nuevas a menudo. Estas cruces son de distinto tamaño, materiales y formas. También hay imágenes de Cristo y de la Virgen María. Es un emplazamiento religioso, indicado para peregrinaciones cristianas, y lugar de culto y oración.

Lituania_Kryziu_Kalnas_VirgenNo se sabe cuándo se empezaron a colocar las cruces, al menos tiene dos siglos de antigüedad. Durante la era de represión zarista se convirtió en un símbolo de identidad nacional y cultural, no solo religiosa. La URSS intentó destruirla cuatro veces, y cada vez volvía a resurgir gracias al empeño de los fieles anónimos lituanos. Incluso el Papa Juan Pablo II fue a visitar la colina, dejando allí su propia cruz.

Las sensaciones que se experimentan al visitar la colina van más allá de lo que se puede describir aquí, desde el respeto al asombro, desde la admiración al recogimiento.

Lituania_Kryziu_Kalnas_panoramica

Castillo de Trakai

Castillo_Trakai

Localizada en una zona de lagos, a tan sólo 28 km de Vilnius, Trakai ofrece diferentes atracciones para visitar, la más reconocida es el emblemático Castillo de Trakai.

Trakai_lago_Galve

Lago Galve

Construido en una de las islas del lago Galve durante el siglo XIV y terminado en el año 1409 por Vytautas el Grande, el castillo jugó un papel importante en convertir, por un tiempo, a Trakai en el centro político y administrativo del Grand Ducado de Lituania. Sin embargo, durante el siglo XVII fue dañado severamente y dejado en el olvido. En 1935 iniciaron los trabajos de reconstrucción, para dejarlo en su actual versión en 1961.

Castillo_Trakai_guillotina

Jugando con la guillotina

Lo que hace resaltar al Castillo de Trakai, no sólo es su impresionante ubicación rodeada de lagos y áreas verdes, sino el llamativo color rojo de los ladrillos con los que fue construido.

La entrada al castillo cuesta 6 € e incluye la entrada al múseo, el cual cuenta con exhibiciones de artefactos, monedas, vestimenta, entre otros. Durante el verano, a las afueras del castillo se ofrecen actividades como carabina y tiro de arco.

Desde Vilnius salen autobuses y trenes a Trakai con gran frecuencia, el trayecto dura de 30 a 40 minutos respectivamente, y el precio del boleto es de 1,70 €. Llegar al castillo desde la parada toma 15 minutos, en los que se puede apreciar las típicas coloridas casas  de madera.

Saltibarsciai

Esta crema es un plato tradicional en varios países del este de Europa, sobre todo en Lituania, pero también en Polonia (donde se llama Chłodnik) , Bielorrusia, Ucrania y Rusia (donde se llama Jolodnik). También es conocida como Borsch frío. Se toma habitualmente en primavera y verano, ya que, al ser fría, apetece más que otras sopas calientes (y contundentes, como son casi todas en esa zona). Es algo así como el “Gazpacho del Báltico”, más por concepto que por ingredientes.

Su base es la remolacha, razón por la que el plato adquiere un color rosa muy llamativo y característico. Para conseguir la textura cremosa se utiliza kefir (producto lácteo fermentado) y se corona con crema agria. Además se añaden ingredientes como pepinos, eneldo (habitual en las recetas de estos países), cebolleta o perejil. Para finalizar se suele acompañar de huevo cocido y patatas asadas.

El resultado es un plato de cuchara fresco, muy completo y recomendable.
¿Qué otros platos conocéis que tengan color rosa?

Kepta duona

Kepta_duona Cada país tiene sus platillos típicos, algunos de elaboración complicada y otros más fáciles, cuya sencillez nos hace pensar por qué no se nos había ocurrido antes, este es el caso del “Kepta duona”.

Kepta duona es un plato que se consume como aperitivo en Lituania y significa “pan frito”. Esta hecho a base de pan de centeno, cortado en tiras a los que se les frota ajo para darle el sabor característico y posteriormente freírlos.
Puede ser servido con queso gratinado derretido sobre las tiras fritas o con una salsa aparte, elaborada de una mezcla de queso derretido y mayonesa.

Generalmente, es servida en los bares como “užkandžiai prie alaus” o “acompañante de cerveza”, por lo que es común ver a gente ordenarla mientras disfrutan de una bebida.

Kepta duona es una botana tradicional y deliciosa que no sólamente se puede encontrar en cualquier bar de Lituania, sino también es posible cocinarla en casa y así disfrutar de un rico aperitivo para la cerveza.

Rūkytos Žuvys

Durante nuestras vacaciones de verano en distintas ciudades y pueblos de los países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia), nos encontramos con esta tradición: Comer pescado ahumado en la playa. Gracias a Aiste, la dueña de la casa donde nos alojamos en Palanga, disfrutamos de un día playero al estilo lituano. Žuvys es una palabra lituana que significa pescados (žuvìs es el singular). Y al pescado ahumado lo conocen como rūkytos žuvys. Se consigue a lo largo de toda la costa lituana, tanto en pescaderías como en puestos callejeros especializados en estos pescados, ahumados de forma artesanal según tradiciones ancestrales.

Lituania_Palanga_zuvisLos habituales son arenque, carpa, caballa, besugo o anguila. A nosotros el que más nos gustó fue la caballa, tanto por el gusto de su carne como por su textura, además al no tener muchas espinas es muy sencillo de comer. Por otra parte, el salmón del Báltico, que también puede estar ahumado, no está recomendado por las autoridades europeas, debido a su alta concentración de toxinas.

Lituania_Palanga_Baltico_trio_viajeroSegún manda la tradición los žuvys son servidos enteros y envueltos en papeles de periódico, por lo que mientras Pablo y Alex dormían me puse manos a la obra con su preparación y limpieza, bastante sencilla. Después nos fuimos a la playa a pasar el día. La playa de Palanga es muy buena, extensa y de arena blanca fina, con agua turbia, salobre y, sorprendentemente, no demasiado fría.

Y allí, a la hora de comer, dispusimos nuestros periódicos en la arena, para disfrutar de esta tradición lituana. En el Trío Viajero nos gusta vivir y sentir como locales.

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