Fábrica Schindler

Polonia_Cracovia_Schindler_puertaLa fábrica de Oskar Schindler se llamaba Deutsche Emaillewaren-Fabrik durante la Segunda Guerra Mundial y en su origen se dedicaba al menaje, pero a lo largo de la guerra fue cambiando su producción hasta dedicarse al armamento; eso sí, defectuoso por orden de su patrón.

Schindler fue un personaje muy relevante en la Polonia de aquellos días, y su vida se ve reflejada en la gran película “La Lista de Schindler” de Steven Spielberg.

Polonia_Cracovia_Schindler_muralActualmente la fábrica es un museo (Muzeum Schindlera) que aún mantiene su estructura original y el despacho del propio Schindler, pero que ha adaptado su interior a un recorrido por la historia de Cracovia antes, durante y después de la ocupación nazi. Con material original y reproducciones de aquella época nos sumerge en esa etapa tan oscura de la Historia de la Humanidad.

Está ubicada a las afueras de Cracovia, al otro lado del río Vístula y cerca del barrio judío de Kazimierz, y se puede llegar en tranvía o taxi desde el centro, o incluso andando en un paseo de 30 minutos. El precio de la entrada son unos 5€ y el horario es bastante amplio salvo los lunes (solo por la mañana), y cambia dependiendo de la época del año.

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Vasamuseet

El Vasa fue un navío de guerra sueco del siglo XVII, construido por orden del rey Gustavo Adolfo II de Suecia. Es el único en el mundo de ese siglo que se ha recuperado casi en su totalidad. Para conservarlo han construido un museo específicamente para él, el Vasamuseet, que se encuentra en la la isla de Djurgården, en Estocolmo. Se inauguró en 1990 y es el museo más visitado de toda Escandinavia.

Suecia_Estocolmo_Vasamuseet_decoracionLa historia del Vasa es corta, muy corta. Para construir el navío de guerra más poderoso jamás visto hasta esa fecha se dedicaron 3 años, y trabajaron unas 400 personas. El día 10 de Agosto de 1628 el buque realizó su viaje inaugural desde el puerto de Estocolmo y se hundió prácticamente al tocar el agua.

Un par de ráfagas de viento y un peso desproporcionado hicieron que el barco escorase, el agua entró en las cubiertas de los cañones y se fue a pique. Al menos 30 tripulantes de los 200 que iban en el barco murieron ahogados.

Suecia_Estocolmo_Vasamuseet_cañonPermanecería hundido más de 300 años, pero en buen estado ya que el agua del mar Báltico es salobre, poco salada, y no proliferan tanto los moluscos que se comen la madera. Fue reflotado en los años 50, con procedimientos muy interesantes de esa época (incluidas escafandras primitivas), y tratado con productos para su conservación y exposición.

Se han recuperado más de 14.000 objetos del barco, incluidas 700 esculturas de madera, que se ubicaron en su posición original. En aquella época los navíos no eran solo barcos, eran palacios flotantes, y se nota al visitar los restos del barco y sus reliquias. También hay salas en las que recrean zonas del propio barco, como una parte de la cubierta de cañones; así como películas, exposiciones de batallas y material interactivo.

Se puede visitar prácticamente todos los días del año con un horario muy amplio. La entrada para adultos cuesta 130 SEK (=14€), para estudiantes 100 SEK y para niños y adolescentes es gratis. El museo ofrece audioguías en 16 idiomas, incluido español.

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Balaklava

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Viajar por Crimea es una gran experiencia donde se pueden encontrar montañas, playas, ciudades antiguas y muchos monumentos.

A tan solo 40 minutos de Sevastopol se localiza Balaklava, una pequeña ex-ciudad convertida en región de Sevastopol, la cual por su ubicación estratégica ha sido escenario de varias guerras y fue un sitio de gran importancia durante la era soviética.

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Para llegar desde el centro de Sevastopol, se puede tomar los minibuses “marshrutka” 20 o 12 que llevan a la parada denominada km5, donde se toma el minibus 9 que va directo a Balaklava. La parada km5 es un mercado con una base de otras marshrutkas, por lo que hay que buscar el que dice Balaklava.

En Balaklava se pueden encontrar monumentos, un fuerte, montañas que ofrecen una espectacular vista del Mar Negro, pero el mayor atractivo es la base naval submarina construida por los Soviéticos dentro de una de la montañas a principios de la Guerra Fría, la cual también podía servir de albergue hasta para 3000 personas en caso de algún ataque atómico directo.

La base cerró en 1993 y el último submarino ruso partió en 1996, por lo que los Ucranianos decidieron convertirlo en el Museo Naval de Balaklava, el cual ofrece acceso a diferentes túneles donde se pueden apreciar diversas exhibiciones con armamentos, uniformes y otros artefactos elaborados durante la Guerra Fría.

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La entrada al museo cuesta aproximadamente 2 euros (en moneda local) y se requiere guía para accesar, por lo que hay que esperar a que la gente se acumule para tomar las visitas programadas. La única desventaja es que el recorrido es explicado en ruso y los nombres y descripciones están escritas en ruso. No obstante, no deja de impresionar estar en una base soviética y ver el largo canal por donde se construían y salían los submarinos a mar abierto.

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