Pasear por Bio-Kuka es un placer para los sentidos, por los olores naturales de sus plantas, las vistas selváticas, el tacto de sus árboles, el sabor de la fruta recién recolectada y el sonido de las aves que lo habitan. Incluye varios lagos, charcas y estanques donde realizan acuacultura y cría de peces selváticos, como el famoso paiche, y que refrescan un poco la visita por el resto de la finca, que es una mezcla entre bosque y selva. También tiene una zona de huertos, viveros y crianza de aves y pequeños mamíferos, como el cuy. Constituyendo así un modelo de agricultura ecológica y conservación de la biodiversidad natural ejemplar en el trópico húmedo de la amazonía peruana. Importante llevar ropa larga, repelente para los mosquitos y crema solar.
Nos quedamos con uno de sus lemas: «Bosque, agua y chacra»